El Minimalismo describe movimientos en diversas formas de arte y diseño donde las piezas se exponen en su forma más básica mediante la eliminación de todas sus características o conceptos no esenciales.

Sin embargo el Minimalismo Digital es una filosofía creada por el escritor y profesor de ciencias de la computación Cal Newport que trata sobre cómo usamos la tecnología. Al adoptar este punto de vista optimizamos nuestro tiempo online en una pequeña cantidad de actividades cuidadosamente seleccionadas que respaldan firmemente las cosas que valoramos, y luego felizmente nos perdemos todo lo demás.

Tras el reciente estreno en Netflix del visionario documental «El Dilema de las Redes Sociales» que narra las estrategias de las grandes tecnológicas para convertirnos en adictos a sus plataformas, este enfoque vital cobra más importancia y que el propio Newport define de la siguiente manera:

“El minimalismo digital es una filosofía que te ayuda a preguntarte qué herramientas de comunicación digital (y comportamientos relacionados con estas herramientas) agregan más valor a tu vida. Está motivado por la creencia de que eliminar intencional y agresivamente el ruido digital de bajo valor y optimizar el uso de las herramientas que realmente importan, puede mejorar significativamente su vida”.

En su libro “Minimalismo digital: elegir una vida enfocada en un mundo ruidoso”, este autor describe cuatro formas de redescubrir las actividades no-digitales que te encantan y que respaldarán tu recién descubierta autonomía digital:

  1. Pasa tiempo solo: la soledad, tanto física como mental, es importante para pensar con claridad.
  2. No hagas clic en «Me gusta»: las redes sociales y la mensajería instantánea se han convertido en versiones digitales de la comida rápida.
  3. Reclama el ocio: al dedicar tiempo a las tareas analógicas, podemos liberarnos del FOMO («fear of missing out» = «miedo a perderse algo») de las redes sociales.
  4. Únete a la «Resistencia de la Atención»: ya que no tenemos porque usar todas las funciones de nuestro smartphone o estar constantemente conectados a las redes sociales.

Si esta filosofía te interesa te animo a comenzar una «Social Media Detox» (desintoxicación de las redes sociales) y una limpieza digital, ya que al entrenarnos para resistir la tentación de la distracción online la cantidad y la calidad de nuestro trabajo pueden mejorar considerablemente. Este proceso tiene tres pasos:

  • Dedica 30 días a un descanso de las tecnologías que eliges limitar en tu vida (por ejemplo, elimina aplicaciones de tu smartphone).
  • Redescubre pasatiempos, actividades y comportamientos de los que disfrutas y encuentras significativos.
  • Después de 30 días reintroduce intencionalmente las tecnologías que aportan valor a tu vida.

Es interesante resaltar que el «Uso Problemático de las Redes Sociales», un término para describir la adicción a estos servicios web, es una forma propuesta de dependencia psicológica o conductual a los medios digitales y el uso excesivo de los smartphones. No en vano Natasha Schüll (autora de «Addiction by Design«) o Tristan Harris (ex-especialista en ética del diseño de Google) nos han avisado de que desde Silicon Valley están recreando en las experiencias de usuario de estos productos digitales las mismas emociones ligadas a las máquina tragaperras y que activan neurotransmisores como la dopamina.

Cuando realizamos un «Social Media Detox» nos damos cuenta de que:

  • Las redes sociales son una falsa realidad: podemos caer en la desesperación cuando parece que no podemos seguir el ritmo de las supuestas vidas de nuestros amigos y seguidores, incluso hasta el punto de la depresión.
  • Las redes sociales fomentan el narcisismo: ya que se trata de tu propia satisfacción y gratificación, y a medida que persigues más y más «Me gusta», puedes ser absorbido por ti mismo.
  • Las redes sociales promueven «cámaras de eco»: la naturaleza de las redes sociales significa que puede seguir a quienes son como tú e ignorar a los que no lo son, lo que puede terminar convirtiéndote en una persona de mente cerrada (por ejemplo: políticas, teorías de la conspiración, pseudociencia…).
  • Las redes sociales son un riesgo para la privacidad: te sorprendería saber cuánto pueden descubrir los usuarios malintencionados sobre ti simplemente a través de tu historial de redes sociales.
  • Las redes sociales absorben tiempo: una visita a Facebook, Twitter o Instagram puede convertirse en dos horas de navegación sin sentido en lugar de pasar ese tiempo en un pasatiempo creativo, probar un nuevo deporte o en el crecimiento personal.

En conclusión, el Minimalismo Digital no se trata de deshacerse de toda tu tecnología, sino de recuperar nuestro control sobre lo que dejamos entrar en nuestra vida. Porque como escribe la escritora y expertas en marketing de contenidos Jory MacKay: «para hacer nuestro mejor trabajo y vivir una vida con propósito, debemos ser intencionales con la forma en que gastamos nuestro tiempo»… ¡porque vivir una vida más simple en este mundo moderno es tan fácil como me importen un comino todos esos «Me gusta» y notificaciones emergentes!


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