Según el escritor británico Paul Mason, durante los últimos dos siglos, el capitalismo ha experimentado cambios continuos, pero ahora, gracias a la tecnología de la información, ha alcanzado sus límites y se está transformando en algo completamente nuevo.

Ya en 1993, Peter Drucker esbozó una evolución similar en su libro «Sociedad post-capitalista». En este nuevo mundo, que se completaría en 2020, el famoso consultor de gestión afirmó que se esperaba que las clases sociales se dividieran en trabajadores del conocimiento o trabajadores de servicios, en contraste con los capitalistas y proletarios descritos por Karl Marx.

Esta futura revolución anunciada por Paul Mason tiene el potencial de remodelar por completo nuestras nociones familiares de trabajo, producción y valor; y destruir una economía basada en los mercados y la propiedad privada. El auge de la tecnología de la información ha empujado al capitalismo más allá de su capacidad de adaptación al disolver los mercados, destruir la propiedad y romper la relación entre trabajo y salario. Avanzar hacia el poscapitalismo requiere sacar tu energía y tiempo del sistema financiero convencional, para poner más de ti en cosas como «el surf (que según Mason) ha desempeñado esa función desde la década de 1960. (…) Puedes gastar tu dinero en él, pero crea una red y se convierte en una vida plena, que mejora el bienestar y crea una identidad».

Su libro «Postcapitalismo. Hacia un nuevo futuro» (Paidós Ibérica, 2016) articula alternativas para iniciar una transición hacia una sociedad poscapitalista que opera a través de redes sociales no jerárquicas y cuyos objetivos clave son:

  • Reducir rápidamente las emisiones de carbono.
  • Estabilizar y socializar el sistema financiero global.
  • Priorizar las tecnologías ricas en información.
  • Minimizar la mano de obra con tecnología.

Los pensadores británicos Nick Srniek y Alex Williams por su parte piensan que el poscapitalismo es posible debido a los grandes cambios que la tecnología de la información ha traído en los últimos años al difuminar los límites entre el trabajo y el tiempo libre. De manera significativa, la abundante información también está corroyendo la capacidad del mercado para establecer los precios correctamente. Los bienes como la música, el software o las bases de datos tienen un costo de producción, pero una vez fabricados se pueden reproducir y copiar de forma ilimitada. Este inspirador dúo intelectual exige la automatización total y la renta básica universal para la población mundial, así como un regreso al pensamiento utópico y una seria reorganización del pensamiento político de la izquierda. Sus propuestas denominadas «Aceleracionismo» empujan hacia un futuro más moderno, una modernidad alternativa que el neoliberalismo es inherentemente incapaz de generar.

Según Jackques Knight, consultor estratégico en Presans, podemos encontrar 3 tipos de aceleracionismo:

  1. Aceleracionismo ideológico: aquí el sujeto humano debe elegir colectivamente la forma de vida que posibilita la Singularidad Tecnológica. El tema de la acción política progresista se posiciona en un espectro que comprende una izquierda y una derecha.
  2. Aceleracionismo apocalíptico: interpreta la verticalidad y el crecimiento exponencial de la curva tecnológica como una trascendencia materializada, y las estructuras humanas del pasado pierden toda relevancia en este enfoque abriendo las puertas al sujeto del transhumanismo.
  3. Aceleracionismo abierto: en estas condiciones, las sociedades se enfrentarán a la Singularidad sin tener tiempo de reinventarse, de probar nuevos compromisos institucionales, o incluso nuevas filosofías.

Pensadores como Jan Rotmans y Michel Bauwens comparan este cambio de época con la Revolución Industrial ocurrida en el siglo XIX, y caracterizada por transiciones en las que nuestras sociedades afrontan 3 cambios:

  • Orden social: cambio de una sociedad controlada jerárquicamente a una unidad de trabajo horizontal, descentralizada y de abajo hacia arriba.
  • Estructura económica: donde en el pasado eran necesarias grandes organizaciones burocráticas para producir productos baratos, en la nueva economía digital es posible desarrollar productos y servicios localmente a pequeña escala.
  • Relaciones de poder: mientras que en el pasado la influencia política y las economías de escala determinaban el acceso a los recursos y al conocimiento, ahora la información también es accesible fuera de las instituciones políticas y sociales.

El periodista Paul Mason opina que el propósito de la filosofía poscapitalista es diseñar una transición controlada en la que las fuerzas del mercado dejen de operar como principal mecanismo de asignación de bienes y servicios en el planeta, en la que se reduzca el Estado y se desactiven las acumulaciones de deuda. Si bien los debates actuales sobre el poscapitalismo difieren de sus contrapartes precedentes desde un punto de vista historico (socialismo, comunismo y anarquismo), el activismo de izquierdas de hoy día está repleto de prácticas críticas, pero generalmente carece de una comprensión clara de la diferencia entre resistir el sistema social existente y reemplazarlo.

Quizás por ello, si conseguimos exprimir el potencial de las tecnologías emergentes seremos capaces de explorar sus posibilidades para la construcción de un futuro donde la automatización total de la producción y la estabilidad de la economía humana nos ayuden a obtener un crecimiento exponencial que redunde en el bien de toda humanidad y el planeta.


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